top
 
 

Mi pasión por esta raza viene desde que tengo uso de razón, aunque hasta el 2003 no fue cuando pude hacer mi sueño realidad teniendo una pareja de estos hermosos compañeros de aventuras.

Primero vino el "enano" Mia Tuk y luego le siguió Kiche, ahora son mi familia y no podría estar sin ellos.

Siempre están alegres y son "todo-terreno", bien educados los puedes llevar a todas partes. Es increible ver hasta que punto llega la complicidad con la que con gestos te puedes entender con ellos.

Todo el amante de los perros que conoce esta raza acaba enamorado de ella por su aspecto tan tranquilo, imponente pero a la vez amigable.

 

- Kiche -